Así lo afirmó Isaías Peña, director del Taller de Escritores de la UC, ante el fallecimiento de su amigo y colega, el maestro Burgos Cantor.    

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Anoche, en la clínica Marly falleció el maestro Roberto Burgos Cantor, director del Departamento de Creación Literaria de la Universidad Central y reconocido escritor colombiano.

Su muerte enluta a la Institución, por eso, hoy recordamos su legado en la voz de su amigo y colega, Isaías Peña, director del Taller de Escritores de la UC, quien fuera su amigo de juventud y que lo describe como un gran lector, una persona estudiosa de la filosofía, la historia y la política.

“Tal vez la faceta más importante de Roberto fue la del humanista, un humanismo que hereda de su padre y que se convierte en el eje de toda su vida”.

Para el maestro Peña, Burgos Cantor era el mismo en la oficina, en la casa y en las reuniones. Lo recuerda como una persona muy amable, deferente y capaz de sostener la amabilidad en una conversación, pero con discreción.

“No era una persona de carcajadas, era un hombre muy pensativo, muy pensador, risueño, que le gustaba mucho la tertulia literaria, leía muchos periódicos, muchas revistas, vivía muy informado sobre qué sucedía con los periódicos y las revistas españolas y era un asiduo visitante de las librerías”.

El cine era otro de los grandes intereses del maestro Burgos Cantor.

“Devoraba cine francés e italiano y contaba con un gran talento para sostener conversaciones por horas en esta materia. Tenía buena memoria para hablar de cine y era amigo del novelista y periodista, Alberto Duque, con quien disfrutaba hablar y recordar películas europeas”.

De sus largos años de amistad y de trabajo en conjunto, Isaías Peña atesora varias anécdotas, entre las que destaca las relacionadas con la música y los libros.

“Recuerdo que en algunas oportunidades me traía libros de los que yo jamás había oído hablar y, como amante de la música clásica, cuando compartíamos oficina, siempre ponía el volumen alto para que se sintiera la melodía; claro, amaba en igual medida la música caribe y el bolero, tal vez por eso, su amistad cercana con Totó la Momposina.

El maestro Burgos fue homenajeado este año por la UC, en el marco de la celebración del Día del Maestro y del Día Institucional, por su amplia experiencia y trayectoria destacada en el campo de las humanidades y las letras, su ejemplar labor académica en el Departamento de Creación Literaria y los proyectos que lideraba al interior de la Institución.

Un hombre de letras y academia, un maestro

Según Isaías Peña, Burgos Cantor logró dar voz a distintos sectores de la costa colombiana con sus creaciones. Cartagena su ciudad natal, fue uno de los personajes recurrentes de su obra literaria.

“Todo comenzó con la selección de cuentos Lo Amador (1980) que configura historias y personajes de barrios populares de la costa. Luego, con la publicación de su obra más representativa y quizá más polémica, pero con un gran sentido político y continental, La ceiba de la memoria (2007)”.

Obra que lo haría merecedor, en 2009, del Premio de Narrativa de Casa de las Américas de la Habana y finalista del Rómulo Gallegos.

“Es un alegato por la libertad de los esclavos, por las libertades en general, es una polifonía que hace que Roberto en 500 paginas a partir de voces que vienen de los negros, de los filósofos, de los religiosos, de los conquistadores”, explica Peña.

Pero también destaca de su obra, novelas como El vuelo de la paloma (1992), Pavana del ángel (1995), Ese silencio (2010), y Ver lo que veo (2017) con la que gana el Premio Nacional de Novela 2018 del Ministerio de Cultura.

“Es una de las grandes novelas que nos deja Roberto, en la que hace un homenaje a Cartagena y en donde genera una discusión de los principales conflictos de la ciudad, de las casas y de los personajes populares, de lo que es la vida en el corralito de piedra”.

A propósito de este premio, lo invitamos a escuchar la entrevista que Burgos Cantor concendió a Noticentral.

 

Con su particular forma de hacer literatura a partir de la vida misma y una única manera de enseñar, para el maestro Peña, la partida de Burgos supone una pérdida irreparable.

“En los últimos años, Roberto se había involucrado más en los procesos académicos y pedagógicos, y eso es algo que va a hacer mucha falta. Su forma de hablar con los estudiantes, y extender, comunicar y establecer un contacto literario con aquellos que quieren llegar a ser tan buenos escritores como su maestro”.

En 2010 ingresó a la Universidad Centra y si bien “nunca había estado por mucho tiempo vinculado a la docencia, a la labor universitaria, fue un excelente director de posgrados, para más adelante asumir la dirección del Departamento de Creación Literaria”.

“Lo que sabía él, lo que vivió él, era único. Alguna vez asistí a una de sus clases y les mostró a los muchachos las cartas que se escribía con Ernesto Sábato y eso es algo que no se puede reparar, eso ya no lo podemos suplir”.

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Honoris Causa

En 2105, el escritor Roberto Burgos Cantor recibió el doctorado Honoris Causa por parte de la Universidad Nacional, “un momento muy importante para él porque, aunque no era una persona de muchas reuniones, a veces él mismo comentaba que sufría de pánico escénico, y el hecho de haber recibido ese reconocimiento para él fue muy significativo”.

Descrito como un hombre discreto y quizás como un caribe atípico, a Burgos Cantor se le recuerda aquella noche durante la celebración de una manera radiante y "sintiendo que ese reconocimiento completaba todos los estudios que había tenido", puntualiza Peña.

Coordinación de Comunicaciones
Bogotá D. C., 17 de octubre de 2018
Imágenes: Departamento de Comunicación y Publicaciones
Banner: Cortesía Ministerio de Cultura

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