07 03 2016 ciencia mujer interna

Según el estudio “Mujeres en Ciencia”, realizado en 2015 por el Instituto de Estadística de la Unesco, de cada 100 investigadores en el mundo, solo 28 son mujeres.

Esta proporción varía de acuerdo con las diferentes regiones del mundo: mientras que en la región de Asia Meridional y Occidental esa cifra se reduce a 19, en la región de Asia Central llega a 47. 

América Latina y el Caribe han logrado notables progresos al respecto, ya que allí de cada 100 investigadores 44 son mujeres (sorprendentemente, una cifra muy superior a la reportada en la región de América del Norte y Europa Occidental, donde solo hay 32 mujeres por cada 100 investigadores). En Colombia se observa una de las proporciones de investigadoras más bajas de la región (38), si se le compara con otros países latinoamericanos como Cuba (47), Paraguay (52), Argentina (53), Venezuela (56) y Bolivia (63).

A propósito de estos hallazgos y de la celebración del “Día Internacional de la Mujer” el 8 de marzo, Noticentral quiso indagar sobre la percepción que algunas docentes e investigadoras unicentralistas tienen acerca del papel de la mujer en la investigación y, en general, sobre su participación en el mundo laboral. Las siguientes fueron las preguntas que les formulamos:

1. De acuerdo con un estudio de la Unesco, de cada 100 investigadores solamente 28 son mujeres. ¿A qué factor atribuye este fenómeno?

2. En Colombia —y en general en el mundo— los hombres disfrutan de un mayor reconocimiento laboral. Además, ellos suelen ganar más que las mujeres cuando desempeñan los mismos cargos y ejercen las mismas funciones. A su juicio, ¿por qué sucede esto?

3. ¿Qué mensaje les daría a las mujeres con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer?

Leonor Hernández, directora del Dpto. de Ciencias Naturales

1. En mi opinión, la mujer sí cumple un papel relevante en la investigación, pero lo que hace falta es darle reconocimiento.

En la Universidad, contamos con un gran número de profesoras que realizan investigaciones; de hecho, en el Dpto. de Ciencias Naturales son ellas quienes más investigan. En el país también hay bastantes mujeres realizando investigaciones en el área de biología, química y física.

2. Creo que estamos en un país machista, y eso dicen las estadísticas. Los hombres y las mujeres pueden realizar los mismos trabajos, pero pienso que la mujer es más ordenada y dedicada. En cuanto a la investigación científica, se necesita trabajar muchísimo en el laboratorio; creo que en esta labor el desempeño de la mujer es superior, ya que somos más pacientes y expertas en observar.

En el caso del Departamento de Ciencias Naturales, la mayoría de los docentes a quienes la Universidad ha apoyado son mujeres. Ellas han realizado doctorados en ciencias, y sus tesis son buenas investigaciones de las que están surgiendo interesantes proyectos para los estudiantes.

3. Creo que las mujeres que integramos la Universidad Central estamos construyéndola. Debemos seguir apoyándonos y trabajar para que nuestra Universidad llegue a ser una de las mejores de Colombia.

Paula Andrea López, docente y directora de administración de la Vicerrectoría Administrativa y Financiera

1. Considero que uno de los factores más determinantes es el cultural, que ha enmarcado la función de la mujer en la sociedad exclusivamente al cuidado del hogar. Esto afecta de manera directa el acceso a la educación y particularmente a la formación de alto nivel (maestrías y doctorados), la cual es necesaria para el desarrollo de procesos de investigación científica. Es innegable que ha aumentado el número de mujeres que acceden a la educación superior; sin embargo, aún se sigue presentando una especie de “categorización” de carreras profesionales de naturaleza masculina, lo que también puede limitar el acceso de la mujer a ciertos campos de desempeño y a la investigación científica.

Ahora bien, aunque el aporte social de la mujer en las distintas funciones que pueden desempeñar no debe estar supeditado a una política pública, en el país hace falta una política de equidad de género en varios ámbitos (particularmente en ciencia y tecnología) que impulse su participación activa y permita ampliar su contribución en la generación de conocimiento científico.

2. Infortunadamente, se han estereotipado ciertos trabajos según el género y no de acuerdo con las capacidades y condiciones del ser humano; esto ha conducido a que la incursión de la mujer en el campo laboral haya sido un proceso lento y, en algunos casos, inequitativo.

En la gestión de organizaciones, por ejemplo, y en ciertos cargos, se ha privilegiado la presencia masculina por prejuicios frente a la capacidad de la mujer para desarrollar actividades asociadas a la autoridad, la toma de decisiones y el liderazgo. Por fortuna, las mujeres han logrado demostrar, en distintos ámbitos (político, económico, educativo, cultural, etc.), que si bien cuentan con condiciones diferentes, propias de su naturaleza femenina, poseen las mismas capacidades y conocimientos para desempeñarse con éxito en funciones directivas de alto nivel. Sin embargo, no hay que desconocer que aunque la mujer ha logrado destacarse con éxito en distintos campos, existe en muchos casos inequidad salarial asociada al género, cuando la remuneración se debe establecer por las responsabilidades, experiencia y conocimientos requeridos para desempeñarse en un cargo.

Si bien se ha emprendido un largo camino para lograr la equidad de género en todos los ámbitos, en lo que compete a la remuneración y a las oportunidades laborales aún queda mucho por hacer. Son todavía pocos los sectores en los que las mujeres tienen las mismas condiciones salariales que los hombres; afortunadamente, en el caso del sector financiero y el educativo, además de tener el mismo salario, las mujeres han logrado desempeñarse en cargos directivos de alto nivel con resultados realmente destacados, lo que muestra que los esfuerzos no han sido en vano y que nos espera un buen futuro.

3. Expreso mi reconocimiento y admiración a las mujeres unicentralistas que desde las distintas áreas en que se desempeñan han contribuido a la construcción y consolidación de la Institución durante sus 50 años de existencia. Seguramente, sin su conocimiento, trabajo, esfuerzo, dedicación y compromiso no seríamos la Universidad que hoy somos.

Patricia Torres, docente del Dpto. de Ciencias Naturales

1. Esas estadísticas son ciertas en nuestro país. En el medio científico, las mujeres somos minoría; sin embargo, creo que eso no significa que nuestros trabajos de investigación no sean de buena calidad. 

2. Efectivamente, los estudios muestran que, en sectores del mercado como la economía y el derecho, los hombres ganan 10, 15 y hasta 25 % más que las mujeres en los mismos cargos. Considero que, en parte, esto se debe a que los empleadores piensan que las mujeres pedimos más licencias ya que somos madres y vamos a faltar más al trabajo.

En lo que respecta al campo de la investigación científica, no esperaría encontrar una diferencia tan marcada entre hombres y mujeres para el mismo cargo, pues a nosotras también se nos tiene en cuenta la capacidad de producción. Además, los salarios de las universidades varían según su naturaleza pública o privada. En la Universidad Central, la investigación científica está progresando y hay más posibilidades que antes. Existen convocatorias internas y externas abiertas a todos.

3. Más que un mensaje para las mujeres, diría que esperamos que las directivas de la Universidad nos tengan en cuenta, reconozcan nuestro trabajo y nos apoyen en los proyectos que emprendamos.

Olga Yaneth Vásquez Ochoa, docente del Dpto. de Ciencias Naturales

1. Es un fenómeno cultural. El trabajo en investigación es un proceso exigente que muchas veces implica tiempo adicional al del horario laboral y por lo general las mujeres no disponemos de este tiempo extra porque participamos activamente en crianza de los hijos y en las responsabilidades del hogar. Además, la educación que recibimos desde pequeñas constantemente está favoreciendo a los hombres, ya que, por lo general, ellos no están obligados a colaborar con la madre en los oficios del hogar.

2. Esto sucede porque los hombres son quienes establecen las condiciones del ámbito laboral para las mujeres. Muchos de ellos consideran que el embarazo o la crianza de los hijos hacen que la mujer dedique menos tiempo a sus funciones o que probablemente se retire pronto del trabajo. Además, por cultura se considera que el hombre es la cabeza de la familia y quien debe aportar el mayor porcentaje económico en el hogar.

3. Que a pesar de las adversidades o de lo difícil que pueda parecer el trabajo en investigación, este es un mundo apasionante y de muchas satisfacciones personales. Además, que sí es posible ser investigadora, tener hijos y un hogar: la historia está llena de muchos ejemplos de ello.

En la fotografía: las docentes Paula Andrea López, Leonor Hernández, Olga Yaneth Vásquez y Patricia Torres. 

Gloria Yineth Perilla Enciso
Coordinación de Comunicaciones
Bogotá, D.C., 8 de marzo de 2016
Imágenes: Departamento de Comunicación y Publicaciones

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