06 06 2014 director icfes

El Icfes anunció cinco novedades para las pruebas Saber 11° a partir del segundo semestre de 2014.

Fernando Niño, director del Icfes, concedió una entrevista en la que habló sobre las novedades para el segundo semestre de 2014, los criterios de evaluación en las preguntas abiertas y las pruebas PISA.

El Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación (Icfes) es la entidad encargada de realizar las pruebas Saber para tercero, quinto y noveno grados; los exámenes de Estado para la media académica, denominados Saber 11°, y de la educación superior, Saber Pro. Además de realizar esta tarea titánica, tiene entre sus deberes familiarizar a los estudiantes con las evaluaciones, facilitar la validación del bachillerato para personas mayores de 18 años y coordinar la participación de Colombia en las pruebas internacionales.

 

El Icfes anunció cinco novedades para las pruebas Saber 11° a partir del segundo semestre de 2014. Una de las más contundentes es la inclusión de preguntas abiertas. ¿Por qué se tomó la decisión de implementarlas?

Fernando Niño: Efectivamente, este año serán incluidas 8 preguntas abiertas en las Pruebas Saber 11°. Este un modelo de pregunta en la cual el estudiante tiene que argumentar su respuesta en dos renglones. Nuestro propósito es evaluar la competencia que él tiene en un área y tema específicos y cómo puede resolverlo desde su experiencia cotidiana. Esta es una tendencia mundial de las evaluaciones. De hecho, en las pruebas PISA, entre un 50 % y un 60 % de las preguntas se plantean de esta forma, pero el estudiante colombiano no está acostumbrado a este tipo de consulta, de manera que vamos a evaluar su capacidad de raciocinio frente a situaciones concretas. Con este modelo también se elimina la posibilidad de adivinar en los esquemas de selección múltiple.

 

¿Cree que el Icfes estaba en mora de hacer un ajuste a las pruebas según los estándares internacionales?

F.N.: Las modificaciones que se están implementando son el resultado de un proceso que lleva dos años y que, casualmente, coincidió con mi llegada. En ese proceso también han intervenido unas condiciones de la educación en Colombia que exigen cambios en la ejecución de las nuevas pruebas. Por ello, el Instituto está obligado a cumplir con la normatividad vigente; por ejemplo, en aspectos como la incorporación de las competencias ciudadanas, que se aplican actualmente en todas las pruebas menos en las de Saber 11°. Lo que estamos haciendo es una alineación horizontal entre las pruebas Saber de 3°, 5° y 9°; Saber 11° y Saber Pro, para que haya una coherencia temática. ¿Por qué no se había incorporado antes?, no lo podría responder, dado que estoy en este cargo desde enero de este año.

 

¿Qué distancia hay entre los resultados de los exámenes nacionales y los internacionales?

F.N.: Las curvas de comparación entre las pruebas PISA, que se realizan entre 9° y 11° grados, las Saber 11° y las Saber PRO, tienen un comportamiento muy similar. Lo que pasa es que a las pruebas PISA se les da un gran despliegue mediático. Ahora, es importante destacar que en las pruebas PISA algunas ciudades pudieron hacer una sobre-muestra de su educación, como en el caso de Bogotá, Cali, Medellín y Manizales. En esta última, el comportamiento comparado con el resto del país fue muchísimo mejor y eso obedece a un programa que la ciudad ha realizado con el acompañamiento del sector privado y que dio unos resultados muy positivos, los cuales se reflejan en las evaluaciones. Ese es un ejemplo que el Ministerio ha tenido muy en cuenta y, con base en esa experiencia, se han establecido algunas políticas para mejorar los resultados en las pruebas tanto nacionales como internacionales.

 

Este año, a Colombia no le fue muy bien en las pruebas PISA y los resultaron generaron un gran impacto en el mundo académico y en la sociedad en general. ¿Por qué en ocasiones se tienen más en cuenta los resultados internacionales que los nacionales?

F.N.: Como dije, las pruebas PISA tuvieron un fuerte componente mediático, pero el Instituto establece unos buenos mecanismos de divulgación de sus evaluaciones. Uno de los compromisos que tengo con la educación y con el país es que los resultados de las pruebas Saber 11° no solamente se limiten a lo que obtengan los estudiantes, sino que, de alguna manera, pueda obtenerse una clasificación de las instituciones educativas. El análisis de las pruebas debe servir para mejorar la calidad de la educación en Colombia; es decir, que los indicadores que generen deben ser incorporados a sus planes de mejoramiento.

 

¿Usted considera que en Colombia falta una mejor medición de las competencias que tienen los estudiantes o implementar mejoras de fondo en el sistema educativo?

F.N.: La solución a los problemas de la educación en Colombia es un tema bastante complejo, pero creo que el Gobierno ha hecho grandes esfuerzos por medio de programas como Todos a aprender, del Ministerio de Educación, entidad que también ha trabajado en mejorar las condiciones de los trabajadores al optimizar sus condiciones salariales, por ejemplo. De nuestro lado, considero que debemos hacer una armonización entre los sistemas de evaluación nacionales e internacionales y los procesos pedagógicos de enseñanza y aprendizaje. Es decir, debemos evaluar sobre lo que a los estudiantes se les está enseñando. Para ello es importante que las instituciones educativas cumplan los estándares mínimos, pues, sobre ellos, nosotros hacemos las evaluaciones y en ese sentido resulta clave la selección y cualificación de los profesores. Evaluación y calidad son dos palabras que van de la mano y pueden permitirnos que la educación mejore sustancialmente.

 

En este momento,¿cuáles son los puntos de convergencia entre las pruebas Saber 11° y Saber Pro?

F.N.: Hicimos una reagrupación de áreas en las pruebas Saber 11°, en la que pasamos de 8 a 5, igual a como están distribuidas las pruebas Saber Pro, para efectos de hacer una trazabilidad y una comparación. Un ejercicio interesante consistió en comparar a los estudiantes que ingresaban a los programas de licenciatura y educación y, al evaluarlos, cuatro años después, vimos el nivel con que ellos salieron de la universidad. Esto nos permitió establecer el valor agregado que le da la educación superior a la educación media.

 

¿A qué se debe el costo que deben pagar los estudiantes por las pruebas?

F.N.: Nosotros nos regimos por una norma de prestación de servicios en la que hemos hecho un costeo de las pruebas. Contratar el diseño, la estructuración y la custodia de una sola pregunta es muy costoso y en el caso de las preguntas abiertas ni hablar. Considero que nos mantenemos en un punto de equilibrio en las pruebas de 3°, 5° y 9° porque estas nos las paga el Gobierno nacional, pero en las Saber 11° y Saber Pro, en las cuales los que pagan son los estudiantes, me atrevo a decir que estamos por debajo del punto de equilibrio, porque la utilidad de operación del Instituto es muy baja, aunque nos financiamos con otras pruebas que hacemos para diferentes sectores públicos y privados. Uno de los proyectos que tiene el Instituto es trabajar sobre evaluaciones electrónicas y dejar el papel y el lápiz. Eso, seguramente, podría tener un reflejo en las pruebas, como bajar ese costo y mejorar los tiempos de respuesta.

 

Al hablar de un asunto meramente operativo, en este momento los resultados de las pruebas Saber 11° se descargan de internet, pero en el caso de las Saber Pro aún no se puede, por lo que a veces resulta engorroso para las universidades extraerlos. ¿Es posible que estos últimos también puedan descargarse de la web?

F.N.: Nosotros estamos trabajando fuertemente en el tema de atención al ciudadano y la idea es que la gente pueda utilizar nuestra página web para que haga sus consultas. Este asunto va a mejorar mucho con un proyecto que estamos desarrollando, llamado el Observatorio de la Calidad de la Educación en Colombia, con el que tendremos en un solo sitio toda la información general del país, por departamentos y por ciudades, así como información institucional y enlaces a los sitios de internet donde se podrán consultar los resultados de las pruebas Saber 11° y de las Saber Pro.

 

¿El Icfes tiene proyectado trabajar más cerca con las universidades?

F.N.: El nuestro es un trabajo mancomunado; de hecho, para los cambios en las pruebas Saber 11° se ha trabajado con las oficinas de admisiones porque se iba a cambiar la organización de las áreas y las universidades toman esos resultados para realizar sus procesos de selección. También trabajamos muy de la mano con las asociaciones y los gremios y eso ha permitido que las pruebas respondan a lo que las instituciones están enseñando. De igual forma, existen unos estándares para Saber Pro, donde hacemos evaluaciones genéricas y específicas, dependiendo de la disciplina que curse el estudiante.

 

¿Cuáles son los estímulos que les ofrece el Icfes a los estudiantes que obtienen los mejores puntajes en las pruebas?

F.N.: Ese es un trabajo que nosotros hacemos como institución: la clasificación, y el Ministerio de Educación establece los estímulos que se les entregan a los estudiantes que obtienen los mejores promedios en las pruebas Saber 11° y Saber Pro. Incluso ahora, a raíz del cambio de las pruebas Saber 11°, se hará un replanteamiento de la resolución porque van a cambiar las valoraciones. Se pasará a una evaluación de 0 a 500, cuando antes estaba por áreas. Eso permitirá una mayor comparación entre estudiantes, instituciones y regiones, lo cual será muy positivo para la educación y para el país.

 

El resultado como un número global mide cuantitativamente a los estudiantes, pero ¿no es importante también una valoración cualitativa de sus capacidades?

F.N.: En el segundo semestre de 2014, en inglés, vamos a valorar desempeño, que es una evaluación cualitativa, y, en 2015, vamos a incorporar tanto la evaluación numérica como la cualitativa para los estudiantes.

 

¿Las preguntas abiertas ayudarán a evaluar cualitativamente a los estudiantes?

F.N.: Sí; en efecto, las preguntas abiertas son un gran esfuerzo de nuestra institución, que apunta a eso. Vamos a contar con dos evaluadores por cada pregunta abierta y, si no llegan a un acuerdo, tenemos un tercero, quien puede dirimir. Esto constituye un reto porque, en el caso de las preguntas de selección múltiple, solo hay una respuesta correcta, mientras en las preguntas abiertas los criterios de evaluación son distintos.

 

¿Cómo se evalúa una pregunta abierta?

F.N.: Los calificadores miran si el estudiante respondió y argumentó bien o respondió mal y argumentó bien. Para esos casos ya se tienen codificadas las respuestas y los puntajes. Eso se hace previamente y se les entrega a los evaluadores.

 

A veces hay dudas respecto a la confiabilidad de los resultados de los exámenes y, en ocasiones, al contrarrestar resultados de una misma institución y de un mismo momento en dos informes distintos, cambian los resultados. ¿Qué elementos de rigor se toman en cuenta para esta actividad? ¿Cómo garantiza el Icfes la transparencia de las pruebas?

F.N.: La garantía es el tiempo que llevamos en Colombia y el compromiso que el Instituto tiene con la Constitución, la ley y el país. Para eso tenemos unos protocolos de seguridad muy bien desarrollados, pero todas las agencias de evaluación en el mundo corren un riesgo de que se filtre información y eso es algo a lo cual estamos muy expuestos, porque ninguna agencia de evaluación puede ser infalible. Tenemos un detector de copias que nos permite disminuir ese riesgo. Además, contamos con una cadena de custodia para garantizar la integridad y seguridad de la información. Con respecto a las estadísticas, que a veces dicen una cosa y luego otra, es un tema nacional y mundial que aspiramos resolver con el Observatorio de la Calidad de la Educación Superior para que la fuente oficial sea esa.

 

María Antonia León Restrepo
Jefe de prensa y medios sociales
Universidad Central
Bogotá, D.C., 06 de junio de 2014
Imágenes: Las2Orillas

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