Cristian Díaz, director del Departamento de Ingeniería Ambiental, reflexiona sobre el polémico mineral, el cual se sigue explotando en Colombia, pese a sus riesgos para la salud.

asbesto interna

 

Los dos intentos de proyecto de ley que han buscado prohibir la producción, comercialización, exportación, importación y distribución de cualquier variedad de asbesto en Colombia, evidencian un creciente interés del Legislativo en los asuntos de la salud ambiental.

Sin embargo, estas iniciativas -en muchos casos- se hunden en algún debate del Senado debido a errores en la exposición de motivos, a la débil sustentación y argumentación pública de los ponentes, al conflicto de intereses de los opositores, al lobby político de los detractores, a los costos colaterales del acto legislativo, a la falta de información técnica de soporte que reduzca la incertidumbre y a la incredulidad de los opositores ante las pruebas científicas.

 

La senadora conservadora Nadia Blel Scaff impulsó un proyecto de ley con el que se buscaba prohibir la producción, comercialización, exportación, importación y distribución de cualquier variedad de Asbesto en Colombia. La iniciativa fue rechazada el año pasado.

 

¿Por qué?

  1. Es evidente que la prohibición de un material, compuesto o elemento químico que demuestre ser peligroso, y que sea utilizado por algún sector de la economía, exige sustituciones de productos y reconversiones tecnológicas; y por ende inversiones de capital. Reto que han asumido empresas que utilizan el asbesto, como las de autopartes (frenos principalmente), materiales para construcción y vivienda (tejas, tanques de almacenamiento de agua y tuberías de gran formato) y aislantes.

  2. La interdicción determina que desaparezca o modifique sustancialmente la cadena de abastecimiento del material peligroso; afectando principalmente al renglón de explotación o fabricación, debido a la poca elasticidad para asumir el cambio. En este orden de ideas, la comunidad que depende de la mina de asbesto en Campamento, Antioquia, es la que se vería afectada por el cierre de las operaciones.

  3. El proyecto expuesto por la Senadora Blel presentó argumentos sólidos, que evidenciaban los riesgos de la exposición de asbesto para la salud de las personas. Sin embargo, el texto no gozó de la mejor redacción ni la articulación de los contenidos, debilitándolo ante terceros por no ser contundente en las pruebas, el análisis de riesgo y la realidad del país.

  4. Esta debilidad en la exposición de motivos no recae completamente en la Senadora ni en su unidad de trabajo legislativo, ya que no existe un compendio significativo de resultados de investigación sobre el asbesto en Colombia por parte de universidades, unidades académicas, centros de investigación y desarrollo o entidades públicas. Déficit de producción académica que evidencia que las prioridades de I+D+I de la Academia en Colombia y de los Institutos de Investigación del Sistema Nacional Ambiental no se está concentrando en contaminantes recalcitrantes, persistentes y de alto riesgo.

  5. Lo más sorprendente del hundimiento es la incredulidad aparente de los opositores del proyecto ante las pruebas técnicas y científicas internacionales que aportó la senadora Blel –a falta de información propia de Colombia-. Sorprende que muchos legisladores desconozcan el concepto oficial de la Organización Mundial de la Salud –OMS, quien declara que “la exposición al asbesto, incluido el crisotilo, causa cáncer de pulmón, laringe y ovario, mesotelioma (cáncer de pleura o peritoneo) y asbestosis (fibrosis pulmonar)”.

6. Es sorprendente que los opositores desconozcan la tragedia de muchos trabajadores de la industria del asbesto y de pobladores cercanos a las plantas de procesamiento y producción que utilizan este carcinógeno. En los dos últimos años, ellos han sido representados -en el imaginario colectivo- por la señora Ana Niño, quien sufre de cáncer de pleura (mesotelioma) por concentración de las fibras de asbesto en sus vías respiratorias inferiores. Su catastrófica enfermedad se atribuye a la cercanía a una de las plantas más grandes del país, que procesó ingentes cantidades de asbesto para la producción de tejas, tuberías y otros materiales de construcción y obras civiles.

 

Pareciera también que los detractores del proyecto de ley no leyeren noticias ambientales de nuestro país, ya que el caso de Ana Niño, y otros afectados por el asbesto, han sido cubiertos por los principales medios de comunicación en prensa, radio, televisión e Internet.

Luego de diez años de intenciones legislativas, el asbesto en Colombia se sigue explotando como mineral en mina a cielo abierto en Antioquia, procesándose como material plastificante en tuberías de concreto y otros materiales de construcción, y agregado para pastillas de frenos, entre otros.

 

De esta manera, el material cancerígeno fluye en la estructura metabólica social, disponiéndose inadecuadamente en las vías, potreros y escombreras, resuspendiéndose para ser inhalado por las personas, diluyéndose en los cuerpos de agua para bioacumularse en peces y ser ingerido posteriormente, o quedándose en el suelo, esperando su transformación química en el tiempo.

 

Los pasivos ambientales existentes, los desechos liberados en los distintos sistemas naturales, los enfermos y los muertos identificados u omitidos en el sistema de vigilancia epidemiológica seguirán vigentes. Se requerirá que el Ejecutivo atienda oportuna y eficazmente el asunto, que el Legislativo considere una norma ambiental adicional en el extenso marco existente, y que el aparato Judicial empiece a identificar y sancionar conductas contra el ambiente y las personas.

Por lo pronto, a los ciudadanos del común nos tocará atender el principio de precaución cuando adquiramos productos que se sospechemos contengan asbesto, evitando la exposición al alterógeno cuando se declaren zonas contaminadas, y verificar recurrentemente cuando se detecten síntomas de intoxicación.

Creo que luego de 2000 años de uso de este material, la sociedad puede hacer el cambio de mentalidad y de materiales, ya que son evidentes los riesgos. Solo falta la voluntad política y los recursos financieros para que la sanción de la ley o las medidas que se tomen en el país logren equilibrar el desarrollo social, el crecimiento económico y la salvaguarda de la salud y el ambiente.

 

Giovanni A. Clavijo F.
Coordinación de Comunicaciones
Bogotá, D. C., 26 de enero de 2016
Imágenes: Departamento de Comunicación y Publicaciones

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