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El nobel de literatura 2003, J. M. Coetzee, hizo una lectura en la Central sobre las razones que lo llevaron a lanzar su biblioteca personal.

Luego de un primer viaje a Colombia cargado de una gran expectativa, el nobel de literatura 2003, Jhon Maxwell Coetzee, volvió a nuestro país invitado por el Fondo de Cultura Económica y las universidades Central y Autónoma de Bucaramanga. El 27 de agosto en el Teatro de Bogotá, el escritor sudafricano presentó su Biblioteca Personal ante un auditorio de 800 personas absortas en su magnífica lectura.

Acompañado de su colega y amiga, María Soledad Constantini, el autor de obras emblemáticas como Desgracia o Contra la censura: ensayos sobre la pasión de silenciar, estuvo en Bucaramanga y Bogotá para presentar la reciente colección Biblioteca Personal de J. M. Coetzee, de la editorial El Hilo de Ariadna, que comprende doce obras de la literatura consideradas por él como fundamentales en su formación como escritor.

A la Universidad Central asistió el 27 de agosto, donde precedió el foro Las lecturas de J. M. Coetzee. Ante un auditorio totalmente lleno, conformado por estudiantes y profesores del Departamento de Humanidades y Letras, y amantes de la literatura en general, el nobel hizo una lectura sobre las razones que lo llevaron a seleccionar los doce libros que componen su Biblioteca Personal y los criterios según los cuales hizo tal selección. La audiencia pudo disfrutar de la perfecta pronunciación inglesa del autor, que era leída en español, párrafo por párrafo, por Constantini, directora del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, Malba, y de la editorial El Hilo de Ariadna.

Coetzee se refirió a la Biblioteca Personal de Jorge Luis Borges como uno de los proyectos que inspiraron su nueva colección. No obstante, su objetivo no fue, en absoluto, hacer una imitación del autor argentino, sino presentar una colección más modesta, de doce autores en traducción al castellano, a través de los libros que él consideró habían sido logrados en el punto más intenso de las carreras literarias de esos escritores. No obstante, antes de hablar de las presencias, el nobel hizo referencia a las 'ausencias' de su Biblioteca, tales como La guerra y la paz, de León Tolstoi, y escritores como Dostoyevski, Joyce y Proust, quienes no fueron incluidos porque han sido ampliamente editados en sus versiones en español y Coetzee quiso presentarnos obras menos conocidas. Con respecto al Quijote, consideró inapropiado recomendarles a los lectores hispanohablantes la mayor obra de la literatura castellana, siendo él de habla inglesa.

Por otro lado, según la Ley Internacional de Derechos de Autor, solo después de setenta años de fallecido un escritor, sus obras pueden considerarse del dominio público y ser traducidas o republicadas libremente, así que Coetzee no pudo contemplar autores fallecidos después de 1944, con excepción de Samuel Becket, quien murió en 1989, y cuyos derechos del libro Watt tuvieron la fortuna de conseguir. Sin embargo, el nobel aseguró que le habría gustado incluir, entre otros, a William Faulkner y Albert Camus en su Biblioteca Personal.

Hasta ahora la editorial ha lanzado los libros La muerte de Iván Ilich, Patrón y peón y Hadji Murat, de León Tolstoi; El ayudante, de Robert Walser; Madame Bobary, de Gustave Flaubert; Tres mujeres y Uniones, de Robert Musil; La Marquesa de O. y Michael Kohlhaas, de Heinrich Von Kleist; y La letra escarlata, de Nathaniel Hawthorne. Los otros seis volúmenes saldrán al mercado en 2015, entre estos está incluida una antología de poesía que abarca desde poetas que hicieron parte de la tradición oral africana y australiana, hasta poetas más jóvenes que Coetzee.

Coordinación de Comunicaciones
Bogotá, D. C., 26 de agosto de 2014
Imagen: Departamento de Comunicación y Publicaciones