El grupo de teatro del Dpto. de Bienestar de la UC interpretó esta obra satírica que pone en escena a personajes políticos y periodistas de los años 50.                                               

11 01 2018 interna la libertad es mujer
Puesta en escena de La libertad es mujer Foto: Dpto. de Bienestar Institucional

 

Luego de 20 años del fallecimiento del novelista Fernando Ponce de León París, su obra La libertad es mujer fue presentada por primera vez por el grupo de teatro de Bienestar Institucional de la Universidad Central.

Durante dos noches, 19 actores —dirigidos por Gustavo Orozco González— recrearon esta sátira en la que los dictadores, los politiqueros, los periodistas, los estudiantes, los soñadores, que enloquecen o se hacen más cuerdos, y el pueblo, que siempre es engañado, se deja llevar por el vaivén de las promesas, siempre, incumplidas.

En 1961, el mismo Ponce de León publicó la editorial La libertad es mujer, en la que recogió lo vivido durante la dictadura militar de Gustavo Rojas Pinilla, que fue sucedida por la dictadura civil del Frente Nacional y algunas otras que no han concluido. La situación es aún la misma. Fernando Ponce de León París era un perfecto observador de la perversidad del poder o un visionario de la terrible noria en la que seguimos atrapados.

El inconformismo del populacho, mezclado con la resignación, es aprovechado por los políticos que, para diferenciarse, usan corbatas azules o rojas; pero, en realidad, son idénticos: se visten, hablan y actúan exactamente igual.

Así fueron caracterizados por Ponce de León en su obra para esa época. Hoy no necesariamente usan corbatas azules y rojas, sino que se mezclan con amarillas, verdes y otra variedad de colores que hacen pensar a los incautos del siglo XXI que las cosas han cambiado; o, lo que es peor, que han mejorado.

La obra, interpretada por el grupo de Bienestar Institucional, tuvo tanta fuerza que fue fácil dejarse llevar por el juego de luces que dividió el escenario en dos y consiguió que los espectadores estuvieran atentos durante la función. Algunos asistentes se atrevieron a soltar carcajadas no muy sonoras en momentos de dramatismo sumo. Hasta en eso acertaron Fernando Ponce de León París y Gustavo Orozco González en La libertad es mujer: mostrar la tragicomedia de esta Colombia inmarcesible.

La obra es invaluable y es obligación de los editores rescatarla. Conocerla, además, constituye un gran reto para los lectores, así hayan transcurrido dos décadas desde que la pluma de Ponce de León se apagó.

Javier Correa Correa
Corresponsal del Dpto. de Comunicación Social y Periodismo
Bogotá D. C., 6 de noviembre de 2018
Imágenes: cortesía Dpto. de Bienestar Institucional

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