Aunque suelen asociarse a inventores geniales o a multinacionales tecnológicas, las patentes pueden llegar a concernirnos directamente. Este artículo revela por qué.

05 31 2017 interna ingeniero jorge mejia

 

Es posible que muy pocos integrantes de la UC estén enterados de que esta tiene patentes registradas; quizás muchos menos sepan que hay estudiantes unicentralistas que buscan patentar innovaciones o desarrollos tecnológicos, o que la Universidad cuenta con un proyecto para crear una dependencia especializada en materia de patentes: el Centro de Apoyo a la Tecnología y la Innovación (CATI).

¿Qué es el CATI?

Según el ingeniero Jorge Enrique Mejía, docente-investigador y actual coordinador del CATI, este es un proyecto que se viene desarrollando a partir de una iniciativa de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) y de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC)

“Es como una oficina de patentes que trabaja en la Universidad en representación de la Superintendencia de Industria y Comercio, y tiene como fin prestar apoyo para asesorar en temas de propiedad intelectual relacionados con invenciones e innovaciones científicas y tecnológicas. Sin embargo, hay que decir que esta iniciativa se desarrolla en varias organizaciones e instituciones educativas, como la Universidad del Rosario, la Universidad de los Andes, la Universidad del Bosque, la Universidad de la Sabana, la Universidad Javeriana, etc.”, aclara.

“Cualquier docente o estudiante puede convertir sus ideas, proyectos, trabajos de grado, etcétera, en una invención o una innovación útil para la sociedad. El hecho de patentar esos desarrollos certifica que esas personas son sus creadores, y el derecho a ser reconocidos como tales se conserva de por vida”, agrega.

¿Cómo nació el CATI?

Como parte de sus estudios de doctorado, el ingeniero Mejía se dedicó a descubrir patrones de innovación en redes longitudinales de citación de patentes en países emergentes como Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Suráfrica y su eventual impacto en el mundo. Esto, unido a su larga experiencia en la UC (donde trabaja desde hace más de 17 años y en la que ha liderado importantes proyectos como la creación de la carrera de Ingeniería Industrial), lo llevó a plantear la creación del CATI.

Mejía comenzó a trabajar en el tema de patentes gracias a la iniciativa del profesor Omar Rodríguez, pionero de esta materia en la Universidad, y quien tuvo que esperar catorce años para ver su desarrollo tecnológico convertido en una patente. Más tarde, en el 2016, la Universidad participó en una convocatoria de Colciencias y Connect Bogotá, denominada ‘Brigadas de patentes’. En dicha convocatoria, la Facultad de Ingeniería y Ciencias Básicas, por intermedio del Centro para la Innovación y la Investigación (CIFI), ha presentado  nueve desarrollos tecnológicos susceptibles de ser patentados y 6 de ellos, están en estudio por parte de la SIC.

Las seis tecnologías que están siendo estudiadas en estos momentos han sido desarrolladas por los siguientes profesores: 

  • Pedro Luis González del Departamento de Ingeniería Electrónica (1)
  • Nubia Aguilar y Juan Sebastián Rubiano del Departamento de Ingeniería Electrónica y la empresa Kuspyde, de un egresado. (1)
  • Cristian Díaz con los estudiantes Diego Neira, Angela Viviana Puentes y Laura Gineth Molano Del Departamento de Ingeniería Ambiental(1) y otra de manera individual (1)
  • William Moscoso y los estudiantes Walter Javier Marín Delgado, Julián Andrés García Maca, Jorge Andrés Neira Tafur del Departamento de Ingeniería Electrónica (1)
  • María Angélica Ramírez del Departamento de Ingeniería Mecánica(1)  

¿Cómo se tramita una patente?

El trámite de una patente es un proceso bastante complejo. A grandes rasgos, implica las siguientes etapas:

  • Planteamiento de la problemática que se busca resolver con la invención o innovación propuesta.
  • Investigación de antecedentes, fase en la que se indaga si en el mundo ya se ha creado y patentado un invento o desarrollo parecido.
  • Elaboración de un documento donde se explica en detalle en qué consiste el invento, cómo funciona y cómo está conformado. En este documento también se deja constancia de que la persona que lo presente es el inventor del desarrollo.
  • Etapa de revisión técnica y jurídica del documento por parte de oficinas de abogados especializados en propiedad intelectual y expertos en ingeniería.
  • Una vez surtido el paso anterior, el documento se presenta a la Superintendencia de Industria y Comercio, donde se evalúa de forma y de fondo; este es un trámite que fácilmente se puede demorar un año.

Con el CATI se pretende prestar asesoría en estos trámites, en coordinación con el CIFI.

“Inicialmente, estas dos dependencias apoyarán el proceso de patente de los productos de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Básicas; sin embargo, existen otras facultades y departamentos donde se pueden realizar desarrollos o proyectos que requieran patente, y desde el CIFI y el CATI vamos a canalizar todo lo que se realice en la Universidad en esta materia. Obviamente, en algún punto la Oficina Jurídica de la Universidad intervendrá para revisar los contratos y demás documentos legales”, dice Mejía.

Beneficios que trae el CATI para la UC

Según Mejía, “con este proyecto, la Universidad gana visibilidad, prestigio y representatividad en materia de gestión del conocimiento y de la innovación. Obtener una patente es un esfuerzo enorme, que implica muchos años de dedicación de los investigadores e importantes inversiones por parte de la Universidad. Finalmente, las patentes terminan por convertirse en un activo de la Institución, pues se pueden comercializar o ceder a terceros para su explotación, lo que puede producir  beneficios económicos”.

 

Gloria Yineth Perilla Enciso
Coordinación de Comunicaciones 
Bogotá, D.C., 2 de junio de 2017
Imágenes Dpto. de Comunicación y Publicaciones

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