¿Sabía qué detrás de los nombres de los pasajes de la Candelaria se esconde una historia bastante interesante?

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Los transeúntes que diariamente recorren el centro de la ciudad no suelen reparar en los nombres de las calles del sector. Sin embargo, aquellos que sí lo hacen, suelen sorprenderse al ver algunos tan curiosos como "la calle del Pecado Mortal” o “la calle de la Agonía”.

Pero, ¿de dónde vienen estos nombres? La respuesta data de 1849, cuando Vicente Lombana, gobernador de la provincia de Bogotá, organizó la nomenclatura de la ciudad.

Algunas de las calles conservan el nombre de santos debido al fervor religioso que había en esa época como, por ejemplo: San Andrés, Santa Ana, Santa Bárbara, San Bruno, Santa Isabel, San Raimundo y Santa Martha, entre otros. Incluso los conquistadores españoles también dejaron su huella en las calles Quesada y Galeano.

En este sector también hay espacio para las emociones humanas: existen las calles del Amor, la Esperanza, del Agrado, de la Alegría, de la Paz, de la Fatiga, de los Dolores, del Afán y de la Agonía.

La calle 21 con carrera 4, en inmediaciones a la Sede Centro de la Universidad Central, forma una figura muy especial. En la esquina noroccidental empieza la calle del Calvario de Las Nieves, en la esquina nororiental inicia la calle del Mal Ladrón y en la esquina suroccidental comienza la calle del Buen Ladrón

Según el Manual de calles de Moisés de La Rosa, citado por el periódico El Tiempo, el nombre de estas tres calles se debe a que al parecer en esa esquina se encontraba ubicado un cuadro que representaba el sacrificio del Calvario, y "la gente debió tomar de las imágenes de los crucificados a la derecha y a la izquierda de Jesús los nombres con los que bautizó las esquinas contiguas".

 

La conocida calle del Pecado Mortal recibe su nombre debido a cierto viejo que, usando una capa larga y un sombrero, cruzaba las calles de Santa Fe a altas horas de la noche pidiendo limosna para curar a los enfermos del alma.

 

Una de las vías insignia de la Candelaria es la calle de la Fatiga, llamada así porque todo peatón que sube por ella llega casi sin aire por lo empinada que es.

 

Gracias al asentamiento de las primeras herrerías de Santa Fe, la carrera sexta es reconocida como la calle de los Herreros. Cerca de allí, también se encuentra la calle Sola, que a principios del siglo pasado era desierta y poco habitada.

Otra de las más conocidas es el callejón o patio de las Brujas, que tiene una historia realmente tenebrosa: los habitantes de la zona consumían las aguas del cercano río San Francisco, que les provocaban alucinaciones. Además, muchos capitalinos aseguraban que en aquel lugar se realizaban aquelarres.

 

La calle de la Palma fue nombrada de esta manera debido a una palma que estaba casi recostada en una de las paredes del Monasterio del Carmen, y ocupaba toda la acera occidental de la cuadra.

La calle de la Enseñanza, que se ubica entre las carreras 5 y 6 con calle 11, tiene un significado muy especial por ser la zona que albergó el primer colegio femenino.

El centro de la ciudad no solo aloja una de las sedes de nuestra Universidad, también es un sector que ha sido testigo del crecimiento de Bogotá. Lo invitamos a recorrerlo y conocer de cerca las historias que esconden sus calles.

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Fuente: Alcaldía Mayor de Bogotá - Bogota.gov.co 

Carol Viviana Bernal Quintana
Coordinación de Comunicaciones
Bogotá, D. C., 15 de marzo de 2018
Imágenes: Alcaldía Mayor de Bogotá

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