Dos profesores de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez llegan a la UC para realizar una investigación posdoctoral sobre la desindustrialización en América Latina.

En la presente entrevista, Rosa María García e Isaac Leobardo Sánchez, ambos licenciados en economía, con maestría en economía regional y doctorados en ciencias sociales, cuentan detalles de su paso por el claustro unicentralista.

N. C.: ¿Cuál es el desarrollo y el propósito del trabajo de investigación que ustedes adelantaron en la Universidad Central?

Isaac Leobardo Sánchez: Básicamente, nosotros hicimos una estancia de investigación con el doctor Edgardo Moncayo, ya que él está desarrollando unos estudios de desindustrialización en América Latina y nosotros hemos optado por esa línea de investigación. Este es el motivo por el cual llegamos a la Universidad Central. Además, otra razón es que obtuvimos una beca del Banco Santander, que tiene un programa de estancias para jóvenes investigadores. Aparte del tema de desindustrialización, en el caso de Rosa María, ella está desarrollando una investigación distinta.

 

N. C.: ¿Están haciendo un trabajo conjunto o son investigaciones por separado?

Rosa María García: Hacemos las dos cosas: trabajos por separado y trabajos en conjunto. Él está trabajando el tema de desindustrialización y está haciendo un artículo sobre innovación y desarrollo. Yo estoy redactando un artículo sobre gasto público y crecimiento económico en la frontera norte de México. Adicionalmente, junto con el doctor Moncayo, estamos trabajando un proyecto de investigación para hacer un estudio comparativo entre México y Colombia de cómo es la experiencia de la desindustrialización de estos dos países –posiblemente incluyamos un tercer país– y cuál es la trayectoria de cada uno en este aspecto.

 

N. C.: ¿Cómo lograron el vínculo con la Universidad Central?

I. L. S.: Antes debemos aclarar que aquí estamos haciendo una pasantía posdoctoral.

R. M. G.: Esta es una pasantía para jóvenes investigadores que ya han hecho su doctorado. Si uno no es doctor no puede acceder a esta beca.

I. L. S.: Además, hay que estar adscrito a una universidad. En este caso a la Universidad de Juárez. Ahora, para responder su pregunta, básicamente es porque el doctor Moncayo tiene varias publicaciones en la Cepal. Lo conocimos, inicialmente, mediante sus publicaciones. Después tuvimos la oportunidad de encontrarnos con él en un congreso internacional en Ciudad de México. Tuve la oportunidad de hablar con él acerca del tema que nos ha traído aquí: la desindustrialización, el crecimiento económico en nuestros países. Ahí quedó abierta la oportunidad para hacer algo en el futuro. Luego apareció la beca del Banco Santander.

N. C.: Terminado este trabajo, ¿cuál es el resultado planteado?

R. M. G.: Estamos trabajando al mismo tiempo los tres productos mencionados. Yo voy a entregar mi producto personal que es el artículo que te comento, sobre gasto público y crecimiento económico en México y, además, me llevo el proyecto semiterminado del artículo conjunto con el doctor Moncayo. Nosotros nos comprometimos con dos productos cada uno. Yo me comprometí con un producto individual y con un producto en conjunto. En realidad, el resultado de esta estancia de investigación con el doctor Moncayo será la publicación ese artículo que trabajaremos los tres en conjunto.

 

N. C.: ¿Qué compromiso tienen ustedes con la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez ahora que regresen?

I. L. S.: Nosotros somos profesores de tiempo completo allí. La Universidad tiene un programa que busca que los profesores tengamos una mejor formación, pues esta no acaba nunca. En este caso, la Universidad nos mandó a Colombia. Aparte de los artículos o capítulos de libros que puedan salir, también se busca que haya vínculo entre las universidades. A la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez le interesa el intercambio de profesores y también de estudiantes, básicamente de economía, porque nosotros trabajamos en el área de economía de la Universidad. Entonces, esperamos la movilidad tanto para la licenciatura en economía, donde ella es coordinadora en Ciudad Juárez, como de la maestría en economía. Consideramos que esta maestría es una gran oportunidad para los estudiantes de la Universidad Central porque nosotros tenemos un sistema de becas y también nos interesa atraer profesionales colombianos para que vayan a estudiar con nosotros y aprovechen que les pagamos todo: su estancia, su manutención.

 

N.C.: ¿Quién financia estas becas?

I. L. S.: El Gobierno federal mexicano es el que da el financiamiento para estudiantes extranjeros...

R. M. G.:... a través del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, que sería el equivalente de Colciencias en Colombia.

 

N. C.: Ya hablamos del compromiso de ustedes con la Universidad, pero al Banco Santander ¿cómo le deben responder?

I. L. S.: Ahí es más sencillo porque se entrega un reporte de los productos que le hemos mencionado: los artículos, los capítulos, participación en eventos. Por ejemplo, con el doctor Moncayo hemos participado en tres, una actividad que él organizó con el programa Utopía, una conferencia para el programa de Economía y una presentación que él hizo en la Universidad Externado. Esas actividades también se reportan.

 

N. C.: ¿Qué perspectiva tenían de la Universidad antes de llegar y ahora que estuvieron aquí qué les ha llamado la atención?

R. M. G.: Algo que nos ha gustado mucho es que toda la Universidad nos abrió las puertas. Nos dio la oportunidad de instalarnos para trabajar donde nosotros queríamos, con plena libertad. Por ejemplo, lo hicimos en la biblioteca. Todos estuvieron dispuestos a colaborarnos. Algo que nos llamó la atención es el control de ingreso que tienen a la universidad, es muy estricto. También he visto que hacen muchas actividades, muchas reuniones de profesores. Mi experiencia en la Universidad Central ha sido muy favorecedora. La gente es muy agradable, muy abierta y, sobre todo, muy amable. Aquí no recibimos ningún tipo de discriminación, de prevención o de rechazo por ser extranjeros.

 

N. C.: Ustedes como economistas que son, ¿qué contactos han tenido con el programa de Economía de nuestra universidad, qué concepto les merece y que recomendaciones harían para que mejore en su calidad académica y de investigación?

I. L. S.: Ahí podría presentarse alguna complicación porque el enfoque central de la beca es realizar investigación e intercambio con la persona que a uno lo recibe, en este caso el doctor Moncayo. Ha sido poco el intercambio que hemos tenido con el programa de Economía, pero ese no es el objetivo primario de la estancia. Lo esencial es hacer investigación y entregar el resultado de esa investigación.

R. M. G.: Creo que este acercamiento con Economía se daría en una segunda etapa. En esta ocasión vinimos como profesores investigadores, no como docentes. El objetivo sería lograr una movilidad tanto de profesores como de estudiantes, pero esto sería en una segunda etapa. La primera parte es como un análisis exploratorio.

 

N. C.: Al establecer este tipo de comparaciones, de los estudios económicos que se hacen en México, concretamente en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, con los estudios que en la misma línea se hacen en Colombia, ¿qué diferencias y qué similitudes han podido observar?

I. L. S.: Hay varias. Aparte de los eventos en la Universidad Central, el doctor Moncayo nos invitó a la Universidad Nacional, donde estuvo José Antonio Ocampo. Él hablo de las oportunidades, de los retos que tiene la economía colombiana. A nosotros nos pareció muy simpático por el hecho de que podría cambiársele el nombre de Colombia y poner México, pues estamos hablando de las mismas problemáticas, que son comunes: bajo crecimiento económico, desempleo, crecimiento asociado a una desindustrialización. Hay una queja recurrente de los colombianos, de que no hay empresas manufactureras nacionales, de que se firmaron muchos TLC y que estos deterioraron la competitividad del país. Esta es la misma historia de México. Allá también firmamos muchos TLC, pero uno en especial nos hizo mucho daño, que es el que se hizo con América del Norte (Canadá y Estados Unidos). Ese deterioró mucho la competitividad que ya de por sí venía a la baja. Ese fue el primero y que nos liquidó.

N. C.: Con respecto al TLC con Estados Unidos, Colombia lo firmó el año pasado, no sé qué información tienen al respecto y cuál es su concepto mirándolo desde la experiencia que ustedes han tenido en México... ¿Cuáles podrían ser las consecuencias para nuestro país?

R. M. G.: Algo que me llamaba la atención de la conferencia de la Universidad Nacional, y completando con otras experiencias y presentaciones a las que hemos asistido, es que nosotros tuvimos un aprendizaje lento, comparado con el de ustedes. Ustedes apenas tienen un año de intercambio comercial y nosotros, el año que entra, cumpliremos veinte años de apertura comercial, más bien de liberalización comercial; de apertura comenzamos en 1986, la firma del tratado de libre comercio ocurrió en 1994. Ustedes, en un solo año se han podido dar cuenta de toda la pérdida de competitividad, de todas las debilidades y fortalezas que pudieron haber adquirido o perdido con la firma del TLC.

Pedro María Mejía Villa
Editor de medios institucionales
Bogotá, D.C., 25 de septiembre de 2013
Imágenes: Departamento de Comunicación y Publicaciones

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