05-12-2015-nomofobia

 

¿No puedes salir de casa sin el celular? ¿Cuando se descarga te sientes desesperado? ¿Si no lo sientes en tu bolsillo o maletín, sufres? Si padeces esta clase de síntomas de forma descontrolada, puedes considerarte nomofóbico.

Es un enemigo silencioso, viaja en nuestros bolsillos, contiene toda nuestra información y conoce a todos nuestros contactos, se ha vuelto mucho más inteligente que nosotros. Es omnipresente y multiusos, nos acompaña a todos lados y sirve para mil cosas: es cámara, despertador, agenda, calendario, linterna, todo eso, y mucho más. No estamos hablando de ningún dios, estamos hablando de millones de personas como tú, cuyas vidas caben por completo en un teléfono celular.

Esta condición no es considerada aún como enfermedad, pero sí como un hábito social que puede traer consecuencias negativas para la salud y el bienestar, y que ha tomado fuerza en los últimos años a raíz del auge de las nuevas tecnologías de la información. Este trastorno afecta aproximadamente al 75 % de las personas que tienen celular. Se cree que el término nomofobia significa "no-mobile-phonephobia", y se traduciría como temor descontrolado a no tener celular o a no poder acceder a la conectividad que ofrece el teléfono. Esto se da a causa de una excesiva dependencia tecnológica. Los científicos precisan que se trata de un estado de ansiedad, inquietud o desasosiego que ocurre cuando no tenemos disponible el celular, cuando se queda en casa, sin batería, sin señal o sin saldo.

Este comportamiento es poco conocido en nuestro país y su término en inglés fue acuñado por la compañía de seguridad en Internet SecurEnvoy en 2011. Según una encuesta aplicada por la firma, los jóvenes entre los 18 y 24 años son los más propensos a padecerla; en segundo lugar se encuentran las personas entre los 25 y 34 años.

Por naturaleza, el ser humano siente la necesidad de comunicarse con quienes lo rodean, pero la llegada del celular le ha permitido hacerlo de formas distintas y entablar otro tipo de relaciones, que trascienden y van más allá de la rigurosidad del tiempo y del espacio. Interactuar con varias personas al mismo tiempo sin importar dónde se encuentren representa un desarrollo y un hito en la sociedad, que supone nuevas lógicas de interacción quizá necesarias e incluso vitales, pero que en realidad podrían ser perjudiciales cuando se depende únicamente de este medio para interactuar con los demás. Por lo tanto, la discusión trasciende al plano de sus utilidades, ventajas y desventajas.

Internet aparece para simplificar cientos de actividades, acortar distancias y disfrutar de innumerables beneficios. Por su parte, el celular le ha facilitado la vida a muchos; tenerlo a la mano por comodidad, seguridad y diversión es el común denominador entre las personas, pero la obsesión por tenerlo y usarlo en todo momento, puede conducirnos a la desesperación y a padecer altos niveles de ansiedad.

"Para determinar los síntomas de la nomofobia es necesario evaluar el uso que se le da a los aparatos tecnológicos. Es considerada una adicción cuando la persona no puede controlar su conducta o su ansiedad por el hecho de no poder hacer un uso inmediato de su teléfono celular", afirma Estefanía Perdomo Jurado, psicóloga egresada de la Universidad del Bosque.

Por su parte, Mateo Aranguren Rubio, psicólogo de la Universidad de los Andes y experto en el manejo de adicciones, explica este tipo de dependencias como "un proceso que no se presenta de la noche a la mañana. Encuentros progresivos con una conducta, sustancia o práctica que genera un tipo de emoción que puede ser positiva como la euforia, la alegría, el éxtasis, o en su defecto, emociones negativas como la tristeza y la depresión, que pueden llevar, en el peor de los casos, al suicidio".

En Colombia no existe un tratamiento para los trastornos relacionados con las adicciones no convencionales debido a que no hace parte de los diagnósticos establecidos en el país, lo cual genera una serie de impedimentos, problemas y vacíos evidentes en la ausencia de una adecuada cobertura de servicios médicos por parte de las entidades promotoras de salud a las personas que padecen este tipo de alteraciones.

La función principal del celular es facilitar la comunicación. Con el pasar de los años su uso se ha especializado para ofrecer innumerables servicios de conexión. Y allí está la paradoja, cuando más conectados nos sentimos, más aislados estamos de las personas de nuestro entorno inmediato.

Los seductores ofrecimientos de celulares, supuestamente asequibles, y de planes de Internet, hacen que más personas se escondan detrás de las brillantes pantallas de los teléfonos inteligentes. A tal punto que las empresas proveedoras de servicios y productoras de teléfonos celulares compiten reñidamente por los primeros puestos en ventas y en popularidad.

Es un hecho que la tecnología crece aceleradamente, pero ¿qué puede hacer un usuario para que este progreso no lo afecte y consiga regular el uso que le da a su celular sin caer en una dependencia?

La obsesión hacia aparatos tecnológicos y sus consecuencias físicas y psicológicas son analizadas por varios expertos, entre ellos, Candelaria Martínez, psicóloga de la Universidad Piloto de Colombia, quien explica: "La dependencia es un estado de subordinación que se tiene hacia algo o hacia alguien, en este caso se trata del uso excesivo que le damos al celular en cualquier etapa del día sin importar la actividad que estemos realizando en el momento; para generar un hábito se necesitan alrededor de 21 días y se transforma en una conducta, para la dependencia se necesita mucho más tiempo y es cuando dependemos directamente del celular en cada instante".

Aislamiento, agresividad, dolor de estómago, trastornos alimenticios y de sueño, son los principales síntomas que presenta una persona nomofóbica; de acuerdo con Martínez.

Si un zumbido, una luz titilante, una vibración o un ringtone se convierten en la prioridad de su vida, ¡desconéctese! Tenga en cuenta que la tecnología existe para ayudar a los seres humanos a progresar en los diferentes aspectos de la vida, no para somerlos.

Pilar Ramos, Leonardo Salgado, Andrés Torres y Sebástian Duarte
Estudiantes de Comunicación Social y Periodismo
Bogotá, D. C., 12 de mayo de 2015
Imágenes: Departamento de Comunicación y Publicaciones

NOTICENTRAL

Escoge la sección de tu interés e ingresa palabras clave en la barra de búsqueda
 
¡No existen más registros!
¡No existen más registros!