07 14 2016 entre oscar
Óscar Herrera, decano de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Básicas, junto a Adolfo Naranjo, director del Centro de Investigación.

Mediante el Acuerdo 1 de 2016, la Facultad de Ingeniería pasó a denominarse Facultad de Ingeniería y Ciencias Básicas. No se trata solo de un cambio de nombre, sino de una profunda reorientación de esta unidad académica.

Así se desprende de la entrevista que el doctor Óscar Herrera, decano de esa facultad, le concedió a Luz Stella Guaje, profesora del Dpto. de Matemáticas. En este diálogo, Herrera se refiere a las trascendentales implicaciones que tendrá esta decisión para el futuro de las funciones de docencia, investigación e interacción social de la Facultad, así como para el fortalecimiento de la interdisciplinariedad en sus procesos académicos, un factor clave para formar profesionales con una visión holística, capaces de responder a los desafíos del mundo contemporáneo.

Luz Stella Guaje: La antigua Facultad de Ingeniería ahora se llama Facultad de Ingeniería y Ciencias Básicas. ¿A qué se debe este cambio de denominación y qué implicaciones prácticas tiene?

Óscar Herrera: En primer término, se busca reconocer el papel que los departamentos de Matemáticas y Ciencias Naturales han desempeñado en la construcción de la Facultad de Ingeniería y de la Universidad durante muchos años, que era poco visible por el hecho de estar insertos en esta unidad académica.

Asimismo, se pretende darles visibilidad a dos nuevos programas de pregrado: el de Matemáticas y el de Biología que, por el hecho de pertenecer a la Facultad de Ingeniería, pasaban desapercibidos. El cambio de denominación busca darles un espacio como antesala a los nuevos programas académicos que, desde los departamentos de Ciencias Naturales y Matemáticas, puedan nutrir el quehacer interdisciplinario de la Facultad. Con ello se busca, en el mediano plazo, contar con una 'masa crítica' para la construcción de programas articulados entre Ingeniería y Ciencias Básicas; de hecho, ya se proyectan nuevos programas, incluidos algunos de posgrado, como la maestría en Estadística.

En este sentido, el Consejo Superior discutió si se debían separar o no las ciencias de las ingenierías; al final se concluyó que lo más conveniente era seguir la tendencia mundial de estrechar la relación entre las ciencias y la ingeniería: separar estas áreas en diversas facultades habría significado perder todo el potencial existente.

L. S. G. ¿Por qué surgió la idea de fusionar los grupos de investigación y qué objetivos se persiguen con esta iniciativa? ¿Cómo están conformados los nuevos grupos?

Ó. H.: Más que fusionar los grupos de investigación, lo que hicimos fue reconfigurarlos para sumar los resultados presentados por cada uno de ellos. Esto se hizo con un objetivo muy puntual y práctico: evitar que nuestros grupos de investigación bajaran de categoría, lo que afortunadamente se logró. Sin embargo, el objetivo va más allá, pues se busca fortalecer la interdisciplinariedad en el trabajo de los grupos.

¿Por qué esto no era posible con la estructura anterior? Porque la mayoría de los grupos se originaron en las antiguas líneas de profundización de los programas de pregrado; de este modo, lo que hicieron muchos departamentos fue configurar sus líneas de profundización, creando un grupo de investigación por cada una de ellas. En consecuencia, algunos departamentos tenían tres o cuatro grupos de investigación, pero en la práctica no todos desarrollaban actividades de investigación real.

Se había terminado por confundir las líneas de profundización de los programas de pregrado con las líneas de investigación de los profesores de los departamentos (y, eventualmente, de los grupos), cuando se trata de asuntos completamente diferentes. Las líneas de profundización se corresponden con los posibles campos de desarrollo de cierta profesión y se centran en la formación de los futuros profesionales, principalmente de pregrado, a partir de las demandas potenciales que van surgiendo en el panorama de desarrollo de esa profesión.

A su vez, las líneas de investigación responden a las dinámicas locales, nacionales o mundiales de creación de nuevo conocimiento, desarrollo tecnológico, transferencia e innovación. En otras palabras, las líneas de profundización e investigación pueden relacionarse entre sí, pero tienen objetivos y dinámicas diferentes.

Por eso, algunos grupos estaban en crisis, pues aunque tenían productos que era necesario rescatar, no habían quedado clasificados en los últimos años. Al reorganizarlos, fue posible rescatar esos productos, así los grupos de los que provenían no hubieran estado reconocidos anteriormente; de ahí que los profesores se vieran obligados a subir la información relativa a esos productos, a fin de que los grupos no terminaran desapareciendo.

Ahora realizamos sesiones de trabajo con cada grupo de investigación para que tome decisiones sobre cómo se va a configurar, qué va a desarrollar, cómo organizará sus líneas de investigación o si va a mantener o no su nombre bajo la coordinación del CIFI (Centro de Investigación de la Facultad de Ingeniería).

Vale la pena señalar que estos cambios no afectarán la actividad de los grupos. Lo más importante es definir con ellos cuáles van a ser sus nuevos campos de trabajo para analizar cómo se están articulando con los campos de acción de la Facultad y cómo van a nutrir las líneas de profundización de los programas académicos.

L. S. G. ¿Con qué otros integrantes de la Facultad se está trabajando en este proyecto?

Ó. H. Fundamentalmente con el CIFI, debido a sus responsabilidades con la investigación y la interacción social; sin embargo, hay más personas colaborando en el proyecto. Hemos tenido apoyo del Task Force Innovation, un grupo de trabajo que la Facultad tiene desde hace varios años, conformado por profesores que se dedican a sistematizar lo que se viene haciendo. Todos estos desarrollos deberán plasmarse en el Proyecto Académico de la Facultad, en el que trabajamos actualmente y del que esperamos tener una primera versión en un par de meses.

L. S. G. ¿Cómo se están trabajando los proyectos de investigación de la Facultad con Colciencias?

Ó. H. Buscamos disponer de una plataforma más amigable para que los profesores interesados en presentar proyectos de investigación cuenten con el apoyo necesario. El CIFI viene desarrollando capacidades importantes en esta dirección; para la convocatoria que acaba de pasar, presentamos cerca de doce proyectos que contaron con la ayuda y el apoyo de profesores y de diversas personas vinculadas al CIFI.

Por otro lado, estamos empeñados en mejorar la calidad de los proyectos, pues como Colciencias no nos ha financiado muchos, aún no estamos del todo familiarizados con las claves para hacerlo bien.

L. S. G. Hoy más que nunca, la ciencia y la tecnología avanzan e innovan a una velocidad vertiginosa. ¿Qué puede hacer la academia para ofrecer una formación que responda adecuadamente a este mundo en constante cambio y evolución?

Ó. H. Considero que nos corresponde no solo hacer aportes al conocimiento, sino también discutir o plantear cómo ese conocimiento puede contribuir a la construcción de soluciones a problemáticas concretas de nuestra realidad, que es lo que no siempre hacemos como académicos. En la mayoría de los casos, analizamos el conocimiento, lo transmitimos o pretendemos transmitirlo, pero nos quedamos ahí, en observaciones sin mayor impacto.

Ahora bien, ¿en qué campos y áreas debemos hacer esos aportes? Como Facultad de Ingeniería y Ciencias Básicas debemos hacer aportes desde la ciencia y la técnica que contribuyan al desarrollo de nuestra región y del país. Eso es lo que se buscaba al definir los cuatro campos de acción de la Facultad, que a su vez se conectan directamente con los Proyectos de Acción Universitaria (PRAU) definidos por la Universidad. Lea también De áreas estratégicas a programas de acción universitaria.

L. S. G. Según parece, la educación virtual cada vez cobra mayor importancia como alternativa de formación en pregrado y posgrado. ¿Qué proyectos tiene la Facultad en este sentido?

Ó. H. Con la construcción del Plan de Desarrollo Institucional, hemos trabajado en el planteamiento de los tipos de programas que deberían ofrecerse en la modalidad de educación virtual. En esta área, hemos avanzado en dos direcciones.

La primera tiene que ver con los programas de educación continua. En este primer escenario, trabajamos con varios departamentos en cursos virtuales para que nuestros egresados puedan actualizarse y estar renovando sus conocimientos; para ello contamos con las herramientas y plataformas virtuales que la Universidad ya está creando.

La segunda línea de acción tiene que ver con el diseño de algunas especializaciones y cursos de posgrado que puedan desarrollarse en forma virtual. Si todo resulta bien, es posible que avancemos hacia la creación de nuevos programas que se impartan a través de plataformas de educación virtual, pero eso se hará en la siguiente fase.

L. S. G. ¿Cómo está la Facultad de Ingeniería en cuanto a la acreditación de alta calidad y qué planes tiene en este frente?

Ó. H. Acabamos de recibir la acreditación de Ingeniera Industrial y estamos reacreditando Ingeniería Electrónica. Por otra parte, una vez renovemos los registros calificados de Mecánica, Ambiental y Sistemas, los tres programas pasarán a la etapa de presentación de las condiciones iniciales para acreditación; esto significa que de los siete programas que tiene la Facultad, cinco ya tienen condiciones para su acreditación (es decir, más de ocho cohortes de egresados). Esperamos que hacia finales de 2017 los cinco programas de ingeniería estén acreditados totalmente.

Luz Stella Guaje
Corresponsal Departamento de Matemáticas
Gloria Yineth Perilla-Coordinación de Comunicaciones
Bogotá D.C.,15 de julio de 2016
Imágenes: Gloria Yineth Perilla E.

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