Unicentralistas se tomaron espacios simbólicos para leer de forma silenciosa y en voz alta, individual y grupalmente, y así fortalecer sus capacidades de aprendizaje.

10 04 2018 interna lectura ingenieria

 

En el marco de la XVIII Semana de Ingeniería y Ciencias Básicas se llevó a cabo el II Plantón de Lectura, una iniciativa liderada por los docentes del Departamento de Ingeniería Industrial Alfonso Díaz Llano, Camilo Alberto Triviño Pardo y Flor Yamile Posada Parada, preocupados por el analfabetismo funcional.

Este analfabetismo es entendido como la imposibilidad —que ronda en tantos profesionales— de utilizar eficientemente la capacidad de lectura y escritura en las situaciones cotidianas, lo que con frecuencia conlleva cometer errores por las dificultades en la interpretación de textos escritos, deficiencias en la oralidad y la comunicación escrita.

Con el plantón, los estudiantes buscaban mostrar a la comunidad unicentralista las ventajas de este hábito, esto a través de lecturas silenciosas, otras en voz alta, micrófono en mano, de forma individual o grupal y hasta dramáticamente —lo que requiere de mucha capacidad de interpretación lectora¬— en varios espacios simbólicos de la Universidad.

Los estudiantes transitaron con artefactos, atuendos y disfraces inspirados en personajes literarios, regalaron separadores, cambiaron caramelos por el compromiso de leer un libro escogido a la suerte de una caja en la que El principito lleva un cordero o podían encontrar la boca de uno de los pescaditos de oro del coronel Aureliano Buendía.

Apoyados en la Biblioteca itinerante de la Universidad, también hubo una actividad llamada Cambalache, en la que se podían intercambiar libros ya leídos. Asimismo, la Biblioteca estuvo presente en el plantón con el servicios de préstamo de libros y atendiendo el entusiasmo que esta causa suscitó en los estudiantes lectores.

Fortalecer las capacidades de lectura y escritura

Es común escuchar a los docentes quejarse del nivel de escritura y lectura de sus estudiantes, por esto, el programa de Ingeniería Industrial ha tomado la decisión de ser parte de la solución y no culpar a la educación media o a las familias, menos aún suponer que el estudiante que ingresa a la Universidad ya sabe leer o escribir y que no hace falta enseñarle al respecto. Tampoco, considerar que es una labor propia de ciertas asignaturas, puesto que debe ser una competencia transversal y permanente en el proceso de formación.

Todos los docentes deben motivar a sus estudiantes a que tengan un alto nivel de lectura y escritura, sin esperar que esta primera aproximación sea una propuesta de tesis o una entrega final de asignatura.

En el caso particular de los estudiantes de ingeniería o ciencias exactas, es común encontrar que se han inclinado hacia estas profesiones por su gusto hacia las matemáticas, creyendo que es algo opuesto a la lectura y la escritura, pero la realidad es otra. Se requiere leer, comprender y escribir en todos los cursos durante su proceso de enseñanza-aprendizaje, ejemplo de ello es que todo ingeniero requiere comprender ideas, leer y traducir el texto en un lenguaje matemático e interpretar enunciados, sin esto, difícilmente podrá plantear un problema y darle solución.

Por eso, desde primer semestre, se ha venido desarrollando en el espacio académico de Práctica de Ingeniería Industrial I un ejercicio de acompañamiento en el que el estudiante escoge un libro o texto —en algunos casos un clásico de la literatura de fácil lectura e interpretación— para leerlo de manera individual y silenciosa, para después realizar una lectura en voz alta y personal.

Una vez realizadas estas actividades, se programan sesiones de lectura grupal para manejar el tono de voz, la respiración y las pausas. Culminada esta etapa, el estudiante debe comenzar a escribir, con diversas herramientas académicas, su opinión e interpretación de lo que allí plasmó el autor.

Sumadas a las actividades anteriores, y entendiendo que la lectura es un hábito poco adquirido en el entorno familiar, se pidió a los estudiantes buscar a un niño o personas de su grupo familiar o entornos cercanos para leer con ellos un cuento. Al preguntarles por el resultado de esta experiencia, se encontró que algunos estudiantes decían: “nunca vi a mis padres leer en casa”, “leer en familia es una buena forma de compartir con otros”, “no sabía que leer era tan apasionante”.

Víctor Manuel Díaz León
Corresponsal Dpto. de Ingeniería Industrial
Bogotá, D.C., 16 de octubre de 2018
Imágenes: Dpto. de Comunicación y Publicaciones

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