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Personajes de distinta procedencia y carácter son los convocados por el escritor y periodista mexicano Francisco Ignacio Taibo Mahojo en esta novela, una obra en la que el autor se permite combinar lo mágico con el rigor de la historia.

Ernest Hemingway, Adolf Hitler, Miguel Alemán Valdés, poetas, locos, detectives, espías, campesinos, indígenas mayas de Chiapas, burócratas, negras exuberantes, miembros de sectas secretas, capitanes de submarinos nazis, un chino mesiánico, siquiatras, juntos y revueltos en una misma trama, forman parte de la insólita novela histórica Retornamos como sombras, de Paco Ignacio Taibo II, uno de los más prolíficos autores mexicanos de la segunda mitad del siglo XX y la primera del XXI.

La obra, que podría ser etiquetada como histórica o como perteneciente al género negro, fue publicada en 2001 y, pese a que no es una de las más conocidas del autor, que ya ha visitado Colombia, sí es parte importante de su producción literaria, tanto porque explora caminos y lenguajes, como porque se permite licencias literarias que es necesario destacar: el empleo de lo mágico y el rigor de la historia.

Narrada en primera persona, por un hombre de apellido aterrador, Verdugo, quien permanece recluido en el más espeluznante centro siquiátrico, la novela transcurre en 1941, en plena guerra mundial, cuando los nazis trataban de crear una base para atacar Estados Unidos y controlar el Caribe. Esto le permite al mexicano aprovechar para el relato la presencia de Ernest Hemingway, quien en aquella época se encontraba con su esposa Martha en China, pero que, a su regreso, le pidió al Gobierno de Cuba apoyo para acondicionar su barco Pilar para la guerra; esto, con la intención de combatir los submarinos alemanes en la zona, tal y como quedó consignado en su poco afortunada novela Islas en el golfo (Islands in the Stream).

Aunque los lectores insistan en ser coherentes, en querer encontrar una lógica y un orden a las 510 páginas de la novela, verán que el autor juguetea con el texto, como seguramente lo hace con las volutas del cigarrillo, que no es capaz de dejar y que le ha puesto amarillo el bigote. Esto último no tiene nada que ver con la novela Retornamos como sombras, pero los lectores también podemos darnos las licencias que se nos ocurran.

Javier Correa Correa
Docente de Comunicación Social y Periodismo
Bogotá, D.C., 13 de marzo de 2015
Imágen: tomada de static.mlstatic.com

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