Carta del rector

 


Bogotá D. C., 15 de diciembre de 2017

Apreciada familia unicentralista:

El término de un año es una gran oportunidad para mirar atrás y reflexionar sobre el camino recorrido hasta el momento. Para los unicentralistas representa la visión del trayecto emprendido desde nuestras labores particulares y el asentamiento de nuestra proyección académica y personal para el futuro. Este no es un mero ejercicio nostálgico. Se trata de una revisión crítica de nuestras debilidades y, al mismo tiempo, una reafirmación de los valores y objetivos institucionales que nos identifican. Esta meta nos debe llevar a alcanzar uno de nuestros derroteros fundamentales: ser reconocidos como una universidad de excelencia.

En esta nueva Carta del Rector, la última de año, no haré, como en las entregas anteriores, un balance de las metas y proyectos del año que termina. Solo resaltaré el trabajo y la dedicación con los que, cada año, se desempeñan nuestros estudiantes, quienes son la razón de ser de la Institución, en cuanto miembros y artífices principales de la construcción de una universidad de calidad. Conseguir la excelencia no depende del esfuerzo de unos pocos; demanda, especialmente, el arduo quehacer de los jóvenes, quienes, a partir del compromiso con su propia educación, emprenden un camino difícil en búsqueda del conocimiento y de las experiencias que les permitirán comprender la realidad próxima, aportar a la satisfacción de necesidades y a la solución de problemas del entorno. Al final, alcanzaremos una meta: convertirnos en protagonistas de los procesos de desarrollo de una ciudad moderna y equitativa, y de un país libre de guerras, autoritarismos y exclusiones.

El 2017, en este sentido, ha traído consigo numerosos desafíos, pero también infinitos aprendizajes y buenas nuevas para la comunidad académica. En mi calidad de rector, pude dar la bienvenida este año a un total de 2.778 jóvenes. Para ellos, dispusimos las actividades, recursos y talento humano necesarios a fin de que se sintieran acompañados en esta nueva etapa de sus vidas y recibieran el apoyo oportuno para llevar a buen término su proceso educativo.

No me cabe duda de que muchas cosas se transforman en la vida de nuestros estudiantes a partir del momento en que entran a la Universidad con el deseo de hacer parte de ser miembros integrales de nuestra familia. Esta Institución, en cuanto espacio crítico dedicado al cultivo del saber artístico, científico y humanístico, no pretende preparar hombres y mujeres que repliquen lo estudiado en forma mecánica, sino que invita a la aplicación del conocimiento en obras, a la conversión de teorías en praxis, con lo cual el saber no constituye un fin en sí mismo, sino la facultad de utilizar lo aprendido en beneficio colectivo y propio. Por ello, me atrevo a afirmar que los estudiantes unicentralistas, que actualmente superan los 12.000, se enfrentan siempre a un gran cambio en nuestro claustro, en la medida en que aprenden a promover reflexiones críticas para alcanzar una sociedad más justa y a enriquecer la experiencia de vida propia y de los demás, valiéndose de los conocimientos adquiridos, con el propósito de hacer de la nuestra, una mejor realidad.

Me es grato anunciar, de la misma manera, que este año celebramos la graduación de 1.638 estudiantes unicentralistas, que se convirtieron en profesionales comprometidos con sus respectivas áreas de conocimiento. Entre felicitaciones, cada uno de los graduandos tuvo la oportunidad de despedirse de esta Institución, que durante mucho tiempo fue su segundo hogar y de ratificar su compromiso de crear con excelencia. Puedo afirmar que ellos, junto al resto de nuestros egresados, serán grandes hacedores de impacto en la sociedad: desde sus iniciativas personales, desde su participación activa en proyectos varios y desde su trabajo incansable en instituciones gubernamentales y privadas de gran relevancia harán posible la consolidación de una sociedad futura equitativa, plural y humanitaria. Para nuestros egresados y sus familias las puertas de la Universidad siempre estarán abiertas para que continúen ampliando sus conocimientos a través de nuestra oferta diversa de posgrados.

Aprovecho esta carta, también, para destacar el trabajo del equipo de acreditación de la Universidad, conformado por directivos, docentes y funcionarios, quienes desde sus diferentes áreas académicas y administrativas y teniendo en cuenta el trabajo previo que se realizó en las mesas de autoevaluación, trabajaron durante el 2017 en la elaboración del informe de autoevaluación que se entregará este 15 de diciembre al Consejo Nacional de Acreditación (CNA). Con base en los esfuerzos que ustedes y que los miembros de la comunidad unicentralista realizaron, esperamos seguir dando continuidad, sin tropiezos, al proceso de acreditación institucional de alta calidad.

Como ven, los esfuerzos de cada miembro de la comunidad unicentralista, han hecho posible el crecimiento de nuestra Universidad en diversos frentes durante este año y durante toda la historia del claustro. Quiero destacar, por tanto, el trabajo desempeñado por todos y expresarles mi más sincero agradecimiento en nombre de la Institución. Gracias a su generosa y decidida contribución a la vocación educativa que nos orienta, ha sido posible, cada día, el crecimiento de un proyecto que, desde 1966, propende a la formación integral y pertinente de jóvenes críticos, innovadores y sensibles, capaces de construir una sociedad más justa y próspera. Espero que, durante este merecido descanso de fin de año, tengamos un tiempo de calidad con nuestros familiares y amigos, en el que compartamos y disfrutemos las fiestas de fin de año, y que, de igual forma, podamos prepararnos para el próximo 2018, tiempo en el que deseo se hagan realidad todos nuestros propósitos personales y laborales.

¡Tengan todos unas felices fiestas y un próspero año 2018!

Con gran afecto,