En la actualidad el celular se ha convertido en el sistema de comunicación inmediato, pero se ha perdido la privacidad y el encanto del cara a cara.

...

 

Noticentral habló con José Vicente Barreto Rodríguez, director del Departamento de Derecho y con el escritor Roberto Burgos Cantor, director del Departamento de Creación literaria; quienes son conocidos por nunca haber poseído un celular.

“Yo no tengo aparato, y normalmente no me incomodo porque a un estudiante le suene un celular; pero les advierto que por favor lo pongan en modo silencio, o que si está esperando una llamada, se retire, conteste y regrese al salón, porque entiendo que esa es la nueva forma de comunicarse”, afirma José Vicente Barreto.

Aunque el profesor Barreto no posee un celular, esto no quiere decir que no lo use en el momento en que lo necesite. “En cada esquina hay un servicio de minutos que cuesta 100 pesos, en el debido caso que lo necesite lo uso”, añade, y asegura que no descarta la posibilidad de tener un teléfono móvil en el futuro. “Me parece que esa es una de las herramientas que más ha contribuido a facilitar la comunicación, el intercambio y la información”, asegura.

Por otro lado, para el escritor Roberto Burgos Cantor, el celular, en lugar de ser un aparato de comunicación, se ha vuelto un muro de incomunicación. “Estamos prefiriendo el aparato al rostro, el teléfono a la persona con la que vamos a hablar”, afirma.

Cuando se llega a un restaurante o a una reunión todo el mundo se puede dar cuenta que hoy en día prima esa especie de jerarquía del aparato de comunicación. “Antes se burlaban de las personas porque cuando uno iba a desayunar con alguien se ponían a leer el periódico y escondían el rostro frente a la otra persona, quien solo miraba el respaldo del periódico esperando un momento oportuno para hablar. Hoy en día la gente se escuda en el teléfono celular, ya ni siquiera se cruzan palabras en la mesa”, añade Burgos Cantor.

Según el escritor, las personas que usan el móvil ahora creen tener el privilegio de interrumpir al otro. “Quien llama por teléfono cree que debe ser atendido de manera inmediata”. Por eso, en las ocasiones en las que usa el celular, Burgos busca mantener la cortesía, el respeto y la privacidad del otro preguntando si está interrumpiendo algo.

“La pérdida del cara a cara, del amor a la antigua, de la belleza de encontrarse en una esquina, ver el atardecer y compartirlo se debe a los celulares. Para el amor verdadero no existía celular”, afirma Burgos Cantor.

Tener celular en la actualidad es una extraña necesidad que ha creado el avance tecnológico. Gracias al móvil se ha facilitado la cercanía, pero se debe hacer un paréntesis para recordar que no todo lo que se busca está en un dispositivo: sin celular también se vive, se disfruta, se enamora y se ama.

Juan Sebastián Valenzuela Ospina
Coordinación de Comunicaciones
Bogotá, 23 de agosto de 2017
Imágenes: Departamento de Comunicación y Publicaciones

NOTICENTRAL

Escoge la sección de tu interés e ingresa palabras clave en la barra de búsqueda
 
¡No existen más registros!
¡No existen más registros!